La moda no es ajena a la tecnología 3D. Los diseñadores llevan muchos años usando herramientas 3D para crear y visualizar prendas.
Sin embargo, en estos momentos el sector se enfrenta a varios desafíos y dificultades que obligan a las empresas a replantearse su modelo de uso de la tecnología 3D.
Este modelo va más allá del uso de herramientas 3D tradicionales y se adentra en el terreno inexplorado del 3D en tiempo real: emplear procesos de trabajo de motores de juego para añadir el elemento clave de la interactividad, lo que abre las puertas a nuevas e innovadoras oportunidades, como pruebas virtuales, pasarelas digitales y simulaciones de física de telas.
Pasar a una mentalidad de tiempo real va mucho más allá de los resultados: es una forma completamente novedosa de concebir la canalización de la moda. La tecnología 3D interactiva ofrece la posibilidad de una cadena de valor escalable para toda la empresa, donde las decisiones importantes se toman con rapidez y sin poner trabas a la creatividad, lo que permite la participación de todos los departamentos.
¿Por qué es el momento adecuado para elaborar este informe?
El sector de la moda es relativamente nuevo en el campo de la tecnología de tiempo real. Aunque los procesos de trabajo del 3D interactivo están cada vez más extendidos en sectores como la automoción, la arquitectura, el cine y la televisión, el uso de motores de juego en la moda aún se encuentra en fase de adopción inicial.
Sin embargo, se espera que esa transformación gane velocidad gracias a la convergencia de nuevos desarrollos: la creciente incertidumbre global, las nuevas presiones sobre las inversiones en tecnología y el personal, los desafíos de integración en curso y mucho más.
Para hacer frente a estos retos, muchas firmas de moda están empezando a explorar un modelo 3D radicalmente diferente. Este nuevo enfoque permite aprovechar los éxitos alcanzados a aquellas marcas que ya se han adentrado en la creación de productos digitales (DPC).
Además, abre una vía para aportar mucho más valor a los recursos digitales. Podría dar pie a expandir drásticamente la comunidad 3D, desde creadores a consumidores. Y, lo que es más importante, podría transformar la manera en que se toman las decisiones empresariales y cómo las marcas de moda cuentan su historia, tanto de forma interna como externa.